Intoxicación por betabloqueantes

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 22 de Junio de 2008)

Existen 4 subgrupos de receptores beta adrenérgicos que se activan durante las situaciones de estrés en que se produce un aumento de secreción de catecolaminas:
  • Receptores β1: Se encuentran fundamentalmente en los miocitos del músculo cardiaco, son responsables de un incremento de la contractilidad del músculo cardiaco.
  • Receptores β2: Se localizan en el tejido muscular liso de bronquios y vasos sanguíneos, su estímulo induce vasodilatación bronquiolar y arteriolar. El estímulo de receptores β2, promueve un aumento en la liberación de insulina, glucogenolisis y gluconeogénesis.
  • Receptores β3: Se localizan en adipocitos, se relacionan con los procesos de lipolisis y termoregulación.
  • Receptores β4: Se localizan en miocardio y son responsables de la actividad simpaticomimética intrínseca.

Tras su ingestión la distribución de los betabloqueantes en el organismo depende de su liposolubilidad, los fármacos muy lipofílicos tienen un volumen de distribución mayor, además atraviesan mejor la barrera hematoencefálica con efectos centrales mas patentes. Por tanto, los volúmenes de distribución varían ampliamente desde 0.5 L/Kg para el penbutolol hasta 40 L/Kg para nebivolol. La liposolubilidad influye además en la vía de eliminación los fármacos muy liposoliubles precisan metabolismo hepático. En  Angela C. Anderson. Management of Beta-Adrenergic Blocker Poisoning. Clinical Pediatric Emergency Medicine 9 (1):4-16, 2008; se revisan los aspectos de mayor interés en la intoxicación por betabloqueantes.
Cuando los receptores β1 se unen a los receptores de las fibras musculares lisas del miocardio y vasculares, la proteína Gs activa la adenilato ciclasa que cataliza la formación de AMPc desde ATP, que activa la proteina kinasa A, que finalmente activa la entrada de calcio en el miocito. El aumento de calcio intracelular promueve su unión a la troponina C que activa a contracción de los filamentos de miosina. Los betabloqueantes se unen de forma competitiva a los receptores beta, impidiendo la formación de AMPc. El bloqueo de los receptores β1 origina una disminución del inotropismo, cronotropismo y automatismo, con la consiguiente disminución del gasto cardiaco. Además, el bloqueo de los receptores β1 origina disminución de la secreción de renina en el riñón, disminuyendo la secreción de angiotensina II en el riñón (de efectos vasoconstrictores) y aldosterona; el efecto último de estos efectos combinados es una disminución de la tensión arterial.
Los betabloqeantes clásicos no selectivos como el propanolol actúan tanto a nivel de los receptores β1 como β2, del efecto sobre los receptores β2 se derivan efectos de de broncoespasmo e hipoglucemia. Otros beta bloqueantes cardioselectivos como el nebivolol, labetalol y carvedilol, actúan sobre los receptores β1 de fora exclusiva. El nebivolol actúa de forma selectiva sobre receptores β1 activando la producción de ácido nítrico, de ahí su mayor efecto vasodilatador. Una de las propiedades mas importantes de los agentes betaadrenérgicos es su capacidad para estabilizar membranas a través del bloqueo de los canales rápidos de sodio, de esta forma a nivel del miocardio se reduce la velocidad de conducción, se prolonga el QRS con alargamiento del QT y disminuye el automatismo.
La sobredosificación con betabloqueantes origina una serie de manifestaciones que incluyen: bradicardia, hipotensión, broncoespasmo, vasoconstricción periférica, hipoglucemia, alteraciones del sistema nervioso central con depresión del centro respiratorio e hiperkaliemia. Una de las funciones de los receptores β2 es promover la entrada de potasio en la célula del músculo esquelético al estimular la Na/K-ATP, este efecto se puede ver potenciado por un aumento de la secreción de insulina promovido por los propios adrenérgicos. En el manejo inicial de los casos de intoxicación con betabloqueantes se debe atender la presentación de bradicardias para ello puede ser precisa la administración de atropina. Se debe evaluar un ECG con sus 12 derivaciones para detectar la existencia de trastornos del ritmo. Pueden requerirse bolos de suero fisiológico para mantener la tensión arterial. Los betabloqueantes dificultan el efecto del calcio en el miocito, por tanto la administración de calcio de be considerarse ya que aumenta el inotropismo cardiaco. Pueden considerarse bolos de gluconato cálcico al 10% de 0.6 ml/Kg o en perfusión mientras se precise a 1.5 ml/Kg/h. La existencia de hipoglucemia se puede revertir con glucagón.

 Dr. José Uberos Fernández

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